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Actualmente, no es raro encontrar a dos amigas hablando sobre sus relaciones sexuales y, en algunos casos, de las diferentes dificultades que surgen durante estos encuentros, como la anorgasmia femenina. Esto era impensable hace no tanto tiempo y es que, por suerte, la sexualidad esta pasando de ser algo tabú, a ser algo que se puede compartir. Por ello, en Xarma te explicamos por qué pasa esto.

Este nuevo contexto facilita que nos demos cuenta de que las cosas que nos preocupan sobre nuestra sexualidad, nuestras dudas y nuestras dificultades, no son cuestiones extraordinarias, sino que hay más personas compartiendo incertidumbres.

Esto también pasa con la anorgasmia, ya que, quienes se encuentran ante esta dificultad, creen que es algo que les sucede solo a ellas. Sin embargo, es una de las situaciones más comunes por las que las mujeres acuden a la terapia sexológica.

La falta de orgasmo en la mujer o anorgasmia femenina, es una situación que ha empezado a afrontarse como un reto que tiene como objetivo vivir la sexualidad de una forma positiva, disfrutando(se) y viviendo(se) de un modo placentero.

Las mujeres comienzan a empoderarse y a querer disfrutar de su cuerpo y de sus acciones dejando de supeditar su placer al del hombre en las relaciones sexuales. Pero, ¿de qué trata este diagnóstico y cómo nos afecta?

Anorgasmia femenina: ¿Qué es y cómo nos afecta?

Al tener un orgasmo, el cuerpo responde mediante la liberación de la tensión muscular acumulada durante la excitación, que se traduce en contracciones vaginales rítmicas, respiración agitada y, sobre todo, en una respuesta cerebral específica. Este último punto es el que nos hace entender que el orgasmo sea sentido, vivido y percibido de una u otra manera en cada mujer.

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Generalmente, esta respuesta suele producir sensación de bienestar, pero también hay quien ríe, llora, o se queda en silencio. Puede ser descrito como un cosquilleo, mini descargas eléctricas, sensación de calor intenso y tantas definiciones como mujeres y situaciones existen; como veis, el orgasmo se vive de diferentes maneras dependiendo de la persona.

Cuando una mujer no consigue esta sensación, es lo que se entiende por anorgasmia femenina, y el resultado de ello es que las que lo sufren vivan los encuentros de forma negativa y que dejen de disfrutar de las relaciones sexuales esperando encontrar este ansiado efecto.

Muchas mujeres no saben qué se siente al tener un orgasmo o dudan de si lo han tenido alguna vez. Al hablar de este momento de clímax, en ocasiones se magnifica y se mitifica, creando unas expectativas que luego no se dan, generando frustraciones, malestares, o dudas.

Es por ello que hay que saber identificar la propia respuesta orgásmica para poder reconocer si estamos frente a una anorgasmia femenina o ante una vivencia subjetiva del orgasmo.

Otra forma de anorgasmia se da cuando, a pesar de haber tenido orgasmos en otras ocasiones, por diferentes razones se deja de tenerlos. Ante esta nueva situación, se siente que no se disfruta “plenamente” de la relación.

3 causas de la anorgasmia femenina: situaciones que la propician

Es muy habitual que, ante situaciones de anorgasmia femenina, las mujeres traten de solucionarlo insistiendo en lo que ya se estaba haciendo, al creer que el problema está en ellas mismas.

Incluso, en muchos casos, esta situación lleva a dejar de buscar el orgasmo propio para centrarse y conformarse en el placer de la otra persona. Las razones por las que se puede tener este tipo de patología son diversas:

Razones orgánicas o fisiológicas

La respuesta corporal en el orgasmo femenino es bastante compleja, ya que actúan diferentes mecanismos interrelacionados. Estos pueden afectarse por alteraciones neurológicas, endócrinas y/o ginecológicas, e incluso ciertas medicaciones pueden incidir en este tipo de anorgasmia.

Razones emocionales

La mayoría de las veces, este problema se trata de un bloqueo de una respuesta refleja en el cerebro. La falta de información, estados anímicos, estrés, o situaciones traumáticas, hacen que el orgasmo sea difícil de alcanzar.

Razones relacionales

La pareja con la que se comparte la relación sexual puede que no nos ponga las cosas fáciles: el desconocimiento por su parte, el egoísmo en el placer, la falta de ritmos, de tiempos y de compenetración tampoco ayuda a revertir esta situación

Cualquiera de estas tres razones hace que, lo que a priori se presentaba como un escenario puntual de no conseguir un orgasmo, se transforme en una dificultad, magnificando el malestar percibido que genera este trastorno orgásmico femenino.

3 propuestas para afrontar la anorgasmia femenina: La importancia de contar con ayuda especializada.

Cuando sufrimos este tipo de trastorno, el primer error que se comete es el de seguir intentándolo o usar métodos menos comunes para solucionarlo, por lo que es importante saber que debemos contar con ayuda especializada y afrontarlo de las siguientes maneras:

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1. No hacemos lo que nos gusta

A las mujeres se les ha enseñado que el placer es “cosa de hombres”, y, pese a que estamos saliendo de ese paradigma, todavía hay muchas mujeres que se conforman con que su pareja disfrute del encuentro dejando de lado su propio placer e incluso fingiéndolo.

Ante una anorgasmia femenina, suele suceder que terminan conformándose creyendo que “si mi pareja disfruta ya me vale, porque de esa manera yo también disfruto”. Es importante hacer una reflexión sobre el papel que se tiene en el encuentro sexual, y aprender a ser algo egoístas en ese sentido.

2. Nos obsesionamos por tenerlo

Para que podamos alcanzar un orgasmo, tenemos que estar en clave erótica, o lo que es lo mismo, disfrutando de lo que hacemos. En el momento en que nuestra cabeza se focaliza en otras cosas, será difícil llegar al orgasmo.

Si estamos pensando en “conseguirlo”, en si a la otra persona le gustará, si lo estamos haciendo bien… la cosa no fluirá. Pasa lo mismo cuando intentamos dormirnos y pensamos en dormir; por eso, hay que dejarse llevar por el momento, el disfrute y el placer.

3. No conocer nuestro cuerpo

La falta de información y de conocimiento sobre el propio cuerpo de la mujer no favorece el solventar la anorgasmia femenina. No saber dónde se sitúa el clítoris, cómo es, qué zona de mi cuerpo es más sensible o más placentera… esa desinformación entorpece la situación.

Por otro lado, los complejos al sentirse juzgadas por no cumplir los cánones de belleza y las expectativas de cuerpos ideales dificultan disfrutar de la situación, ya que la mente no se sitúa en el momento erótico.

En resumen…

El orgasmo esta al alcance de tus manos”, es una frase con la que inician muchas de las terapias sexológicas que realizamos ante la anorgasmia femenina. Para encontrarse con el orgasmo, debemos buscar y explorar los mecanismos de la excitación, del disfrute y del placer y, una vez encontrados, tan solo hay que viajar con ellos.

Es importante aprender a eliminar falsas creencias de cuerpos ideales, ampliar el conocimiento de nuestro cuerpo, y potenciar el egoísmo placentero; hay que aprender a disfrutar de la búsqueda del tesoro (del encuentro) y no del tesoro (el orgasmo) en sí.

Para ello, la clave principal es la comunicación, para poder llevar a cabo unas pautas que se concretarán en la terapia sexológica. La otra clave es la calma: lograr disfrutar de los encuentros sin tener como meta el orgasmo se consigue interiorizando ciertas pautas. En este proceso, sin duda, la terapia te puede ayudar.

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