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La fisiología del orgasmo masculino tiene más similitudes de las que podemos pensar con el orgasmo femenino; sin embargo, también cuenta con sus propias peculiaridades. Por ello, conocer este proceso y a nosotros mismos nos ayuda a prevenir dificultades que pueden aparecer en el ámbito sexual, como la anorgasmia o la eyaculación precoz.

No obstante, hay que recordar que, si bien en muchas ocasiones el orgasmo y la eyaculación van de la mano, se trata de conceptos diferentes, al igual que la forma de abordar las dificultades propias en nuestra sexualidad.

¿En qué consiste la respuesta sexual masculina?

El orgasmo es la respuesta del cuerpo tras un periodo de excitación en la relación sexual, el cual produce una gran tensión corporal y ciertas manifestaciones fisiológicas. La verdad es que no existe un solo tipo de orgasmo, ya que cada persona lo vive a su manera; por lo tanto, no hay orgasmo sino orgasmos, en plural.

Pese a que esta experiencia es subjetiva, la fisiología del orgasmo masculino tiene muchas consecuencias comunes, sobre todo a nivel corporal.

Etapas del orgasmo masculino

Como ya hemos comentado en otras ocasiones con respecto a la fisiología del orgasmo en general, existen múltiples estudios con diferentes resultados, ya que las sensaciones personales son muy diversas y subjetivas.

Sin embargo, todos los estudios reconocen que hay distintas etapas en la fisiología del orgasmo masculino, que a su vez coinciden con las del femenino pese a que las manifestaciones no son idénticas en ambos sexos. Por ello, procederemos a enumerarlas.

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Fase de deseo

Esta fase no está contemplada dentro de todos los estudios, ya que hay que tener en cuenta que la excitación se activa a partir de una situación de deseo. Es cierto que esta no presenta síntomas externos, pero sí que, a nivel cerebral, sentimos que el cuerpo empieza a activarse, lo que puede ser debido a un simple pensamiento o por contacto físico.

Fase de excitación

Se puede decir que esta es la primera fase, ya que es aquí donde empiezan a aparecer las principales sensaciones (euforia, aumento de la vasocongestión que provoca la erección del pene, la respiración se comienza a agitar, el ritmo cardiaco aumenta, rubor…).  En la fisiología del orgasmo masculino, es en esta fase cuando los cambios comienzan a ser evidentes.

Fase de meseta

Se produce una ampliación de las sensaciones de la fase de excitación; hay un aumento del pulso y de la tensión muscular, y los testículos crecen y se acercan al cuerpo. En este momento, los hombres con dificultades en la erección sienten que el pene no alcanza su tamaño máximo o que la erección se reduce.

Fase del orgasmo

Podría decirse que es la fase más corta dentro de la fisiología del orgasmo masculino. La respiración y las pulsaciones llegan a su punto álgido, y se produce el momento en el que se libera la tensión acumulada en la etapa anterior.

En esta, el cerebro segrega de forma masiva tres neurotransmisores: la dopamina, la oxitocina y la serotonina. Todo esto desencadena contracciones involuntarias, que son percibidas de manera subjetiva, y hay una contracción de las vesículas seminales, lo que provoca que el semen alcanza la base uretral.

Aquí se da el punto de no retorno, momento en el que la eyaculación no se puede controlar y es inevitable. Las contracciones llegan a la uretra y al pene, lo que provocan la eyaculación del semen. En los hombres, esta está vinculada al orgasmo pese a que no es parte de este en sí misma.

Fase de resolución

El cuerpo recupera su normalidad inicial y se produce un periodo refractario por lo que los hombres tienen que esperar un tiempo (variable en cada persona) para poder iniciar un nuevo proceso.

Fases de la respuesta sexual masculina

A pesar de que la erección y la eyaculación no son parte directa de la fisiología del orgasmo masculino, no podemos negar que ambas están muy vinculadas a este, y por ello hay que tenerlas en cuenta.

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La erección

El orgasmo no existe sin excitación. Es más, podemos decir que este podría tratarse de una excitación ampliada, pero también es cierto que, sin la erección, el primero se complica.

La erección es un proceso neurovascular producido por diferentes factores psicológicos junto a la participación de ciertas hormonas. La liberación de neurotransmisores provoca una ampliación en el flujo sanguíneo del pene, al mismo tiempo que se facilita el llenado y la expansión del sistema sinusoidal, manteniendo la sangre y produciéndola.

Existen tres razones principales para que se produzca una erección: por fantasías o estímulos visuales, por estimulación corporal, o también durante el sueño REM de forma esporádica.

La eyaculación

Se trata de la principal consecuencia del disparo orgásmico en la fisiología del orgasmo masculino. El cuerpo humano tiene receptores de sensaciones por todo el cuerpo: en algunas zonas, con una densidad muy pequeña, por lo que casi no se notan, pero en el glande están muy concentrados.

A través del estímulo de estos receptores se mandan sensaciones placenteras al cerebro y, llegado a un punto de sobreestimulación, el cerebro activa una señal a través de la medula espinal para que se produzca la eyaculación.

Este momento suele suceder a la vez que el orgasmo, en el caso de los hombres, aunque hay algunas personas que aseguran ser capaces de separar ambos sucesos.

Cambios fisiológicos asociados a la respuesta sexual masculina

En la fisiología del orgasmo masculino hay que recordar que, además de la respuesta física, se encuentra presente la experiencia personal, la cual dota a cada uno de los orgasmos de un significado propio.

Es por ello que hay que tener en cuenta que, cuando se habla sobre sexualidad, se está hablando de diversidad humana. La respuesta emocional que tiene cada hombre es única, como también lo son las sensaciones que tiene.

Sin embargo, en los cambios fisiológicos puede haber más similitudes. Tal y como se ha comentado previamente, se da un aumento de la frecuencia cardiaca, de la presión arterial, de la respiración, enrojecimiento corporal… etc.

En resumen…

Igual que no hay dos personas iguales, tampoco dos orgasmos idénticos. No obstante, en la fisiología del orgasmo masculino, podemos comprobar que hay unos cuantos indicadores comunes y habituales.

Comprender estos cambios nos ayuda a poder disfrutar de nuestros encuentros eróticos de una manera placentera. En cambio, cuando no tenemos en cuenta estas situaciones, pueden aparecer momentos de bloqueo que nos dificultan la relación y el dejarnos llevar.

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